miércoles, 15 de enero de 2014

Negro.

Estoy cansada de la dureza
de un alma angosta,
a la deriva, demasiado sola,
creyendo frenar la costa.

Estoy cansada de este tiempo
que olvida rápido,
mientras en mis costados
cicatriza aún,
-demasiado abierto-,
el pasado.

Inútil es pedir perdón cuando aún
ni siquiera observas el precipicio,
caminas
-hacia el borde-
con dos principios,
y analizas fuerza como esfuerzos fútiles.

Estoy cansada de amañarte el juego,
y a pesar de la huida,
no olvidar que hay salida
entre tu mentira y tu ego.

¿Cómo devuelves la vida
a quién entrega la suya para evitar
sin medida
que abandones el ruedo?

Quizá la conciencia permita
que en las gotas de lluvia
que sólo habitan tu ventana
-algún día-
puedas ver tu traición.

Y la sangre del minutero
sabrá decirte sin mancha
cuál fue el minuto certero
en que la herida pasó a ser lacra,
haciendo estallar demasiadas lágrimas
de quien nunca había sabido
-hasta entonces-
lo que era el rencor.



jueves, 9 de enero de 2014

Reflexiones a raíz de Nietzsche...

Primero el camello, la carga, el estúpido caminar sin sentido, preso de uno mismo y de lo mismo de todos, arrastrando los pasos. Ahora bien, recordad cuánto aguanta el camello sin beber, sin acercarse a la fuente <<de la vida>>.
 -¿A qué te sabe el agua?
-A nada.
- ¿A qué te sabe la vida?
¡Camello!
Después el león, con sus dientes de diamante, y su corazón de talco. Cómo ruge… Cómo ataca con furia al camello; cómo cree poder con todo; cómo, al final, sólo está mordiendo un espejo. Luchas con fuerza pero, ¿por qué luchas? ¿Por qué…? León… Demasiado grande para una presa tan pequeña...: tú mismo.
Y, por último, el niño. Ese que juega, que olvida, que… vive. Y vive porque no le tiene miedo a la muerte –ni a la vida-. Y vive porque sus pequeñas manos aún no han tenido que aprender a soltar, despedirse, <<ser>> -ser como definición impuesta, el niño “sólo” es, “sólo” vive… ¡libre!-
¿Quién no querría ser niño siendo adulto? A pesar de que el niño ni siquiera sabe qué es ser niño. ¡Qué injusto! Y sin embargo, por eso precisamente su valor es incalculable.
Es tierno aludir a una etapa de la que apenas se tienen recuerdos… Porque el niño vive viviendo. ¿Para qué iba, entonces, a valerle el rencor? Y aún así, no todo lo olvida. Y la vida no le olvida a él.
¿Hemos olvidado la vida? ¿Cuándo comenzamos a olvidar? ¿Cuándo comenzamos a dar prioridad a recuerdos que nos imponen, formas de ser que nos imponen, vidas que nos imponen?
¿Alguna vez has pensado en ti? Sólo en ti. En TU vida. ¿Y has sentido, en ese momento único, inolvidable, que estás viviendo? Porque tú, y sólo tú, sabes, sientes, notas, que estás viviendo. Nadie más puede vivir por ti. Es la primera regla de la vida, ¡después de aquélla que nos dice que… vivamos!
¿Cómo hemos podido olvidar vivir?
Una poesía, un beso, una inspiración… Y el libro de tu vida. ¡No hay más autor que tú! ¿Qué género prefieres…? Así de bella es la vida que otorga total libertad al escritor. Y tu letra grabará sus formas en los pliegues y páginas de tus ojos, y ese será tu libro: tú.
Libro y autor unidos en una total simbiosis. ¡Qué enorme sueño…! Y sin embargo todavía los hay que se niegan a soñar, tan apegados están al falso despertar del asfalto.
Y creen que no hubo jamás mejores notas musicales que los claxons, ni mejor beso que aquél que se manda por una red social.
Ciegos con los ojos muy abiertos, así somos, no, así existimos.
Ya lo dijo Oscar Wilde: Pocos viven, la mayoría sólo existe.

Y tú, ¿estás vivo?


martes, 7 de enero de 2014

R.

Y yo que solía refugiarme entre las nubes
del verano.
Y yo que solía ser rayo de sol en el
Invierno más cerrado.
Ahora sigo aquí, luchando por
cada pétalo,
para que no sufra el desgaste
de quien es belleza, pero sólo
pasado.



lunes, 30 de diciembre de 2013

Recuerdos.

Cuando no hay palabras que ayuden a colmar pozos vacíos. Cuando la tristeza por la pérdida da evasivas a cualquier expresión. Cuando el silencio es el único que consigue decir algo. Cuando el adiós es tan profundo que ninguna luz podrá jamás volver a iluminar esa parcela de vida ya deshabitada…
No más infancia, ni esa sensación de que todo es demasiado grande… Las preocupaciones son cosas de adultos, y -qué cosas- yo ya soy adulta. La muerte es un camino pedregoso, dicen. Pero es que hoy yo sólo siento que es camino al olvido, al adiós, a una distancia insalvable. El tiempo y la muerte llevan siempre el jaque mate.
Y yo, así, tan pequeña, tan grande, esta noche no veo el tablero, sólo las sillas vacías, sólo las piezas caídas…
Y el olor de ese armario viejo en la habitación de la entrada, el pasillo hacia el centro de la noche, las fotos de las mesillas, la colcha rosa, los juegos dentro de casa, el columpio que no se mecía solo de ese parque que parecía un bosque… Todo recuerdos. Todos somos recuerdos, al fin y al cabo. Y palabras, supongo. Por eso hoy salen todas embrolladas, atropellándose unas a otras. Las palabras también lloran. Esta noche yo soy palabra, pero al mismo tiempo silencio…

Y le pregunto a la noche, y al día, dónde están aquéllos que ya no caminan. Y qué hago yo con todas estas ganas de más huellas al lado de las mías. 



Por aquélla Salamanca que era también hogar.
Y sobre todo, por la familia...


miércoles, 27 de noviembre de 2013

La rosa que escribía entre la nieve.

Nunca sabe cuándo será la siguiente ocasión en que las palabras broten de sus manos, de sus dedos, de su alma, en una avalancha de sal, lágrimas, luz y primavera. Pero a veces, cuando ni siquiera cree que le quede tinta en ese pequeño -e inmenso- cajón donde se guarda a sí misma, vuelve a salir, explota, y la tinta vuelve a rodearle, a hacer que se sienta en casa.

A veces el frío congela sus pétalos, y las espinas se clavan como picos de hielo en nieves perpetuas. Qué pequeña ella, sola en el invierno, esforzándose por adquirir un rojo más intenso y así hacerse ver, y así volver a ser la reina de las flores... Nadie le ha explicado que las rosas no florecen con el frío, así que ella sigue intentándolo.
Sin embargo, cuando sus fuerzas parecen darse por vencidas, en la calma que antecede a la peor tormenta, se da cuenta de que ella ya es una Rosa, no necesita florecer, sólo guarecerse, sobrevivir, y volver a desplegar sus pétalos en la primavera. Ella ya es tan roja que podrá absorber la sangre de sus heridas evitando cicatrices, seguirá poseyendo espinas, seguirá siendo hermosa, inmensa, y sólo así, en medio de la nada, única.

Ella cree que el invierno es demasiado frío, pero a veces también se le olvida su capacidad de ser sol. Se siente pequeña, pero su corazón sigue siendo inmenso. Se siente perdida, pero sus pasos siguen siendo luz. La mujer que siempre seguirá siendo niña, la niña que siempre será una mujer.
Y ahora que puede, escribe, escribe hasta dejarse en tinta, en pétalos de palabras, en sensaciones. Escribe en rojo, rojo sangre.



lunes, 18 de noviembre de 2013

El robo de la LOMCE.

La LOMCE es un atraco al país. El problema es que se trata de un atraco silencioso, sin violencia, de esos donde se descubre lo que se ha robado mucho tiempo después de haberse cometido el delito, cuando jamás podrá ya encontrarse el preciado objeto sustraído. Sí, eso es la LOMCE. Bajo el nombre de “Mejora de la Calidad Educativa” se esconde un gran golpe a la cultura, el conocimiento, y la evolución del ser humano como ser humano. Esa “mejora educativa” se traduce en una mercantilización de la educación donde ya no importa qué se estudia, sino para qué, con qué fin, como si Maquiavelo llevase las riendas de este navío condenado a naufragar. No importa que haya que dar un mazazo a las humanidades en su conjunto, y es que cuanto menos se desarrolle el pensamiento, menos oposición, luego más poder, más supresión sin consecuencias, pues como reza la frase: “El peor enemigo de un gobierno es un pueblo culto”. No se trata de una teoría de conspiración, sino de una realidad. No interesa que pensemos, no interesa que desarrollemos el pensamiento crítico, ni siquiera interesa que desarrollemos la faceta artística que nos define y caracteriza desde el comienzo de nuestra existencia. ¿Qué habría sido de los primeros hombres si se les hubiese prohibido pintar sobre las paredes? ¿Qué será de nosotros si aniquilan nuestras formas de expresión y neutralizan nuestro pensamiento?
Filosofía es condenada a mera optativa en segundo de bachillerato, y la música reducida a una única hora semanal. ¿Por qué, después de todo, iba a interesarnos el pensamiento de grandes hombres que pudieron estudiar problemas muy parecidos y cercanos a los de hoy? ¿Por qué iba a interesarnos que los alumnos se cuestionen la realidad? Y la música… ¿para qué? ¡Aquí lo que importa son las matemáticas, la economía, el pensamiento formal! ¿Cómo si no iba a ampliarse el mercado?
Y no sólo eso, sino que además se dota de valor en la evaluación a la asignatura de Religión católica, ¡en un estado laico! Es decir, no importa lo que dijeron grandes pensadores como Platón o Hobbes, entre otros, pero sí dotamos de importancia a lo que establece como dogma una religión que ya no representa ni a la mitad de la población.
Hay muchas más asignaturas afectadas por este nuevo ataque a la educación. De lo cual podemos deducir que el verdadero núcleo de cada reforma educativa en este país no tiene que ver en realidad con la educación, sino con los intereses políticos, con el círculo vicioso a lo largo de la historia de seguir aumentando la riqueza de los ricos, mientras los pobres son cada vez más pobres (no sólo a nivel monetario, sino también cultural)
No niego que la reforma tenga puntos clave que sí resultarían beneficiosos de ser impuestos, sin embargo creo que para que un barco llegue a su destino, no basta únicamente con tener dos marineros buenos entre toda la tripulación.

La educación nos incumbe a todos, pues es el sendero por el que han de caminar todas las sociedades, y por tanto, todas las personas. Ahora bien, debe ser un sendero indicativo, no una única vía. Debe servir de instrumento para que cada ser humano forme su propio camino. Y para eso, desde siempre, es necesario, al menos, saber que cabe la posibilidad de crear, de oponerse, en definitiva, de ser libre para caminar hacia donde se quiera. Y jamás podremos ser libres si la educación no es vista como un valor, y sí como una moneda.



jueves, 7 de noviembre de 2013

Esta(r)ciones

No creo que sea el Otoño el culpable de que se te caigan las hojas. Ni creo que la Primavera, por ser Primavera, vaya a traerte las flores que nunca has plantado. En Verano puedes dedicarte a recibir del sol, como todo el año, lo que jamás estás dispuesto a dar. Pero no, tampoco puedes afirmar que tu incapacidad de dar calor es consecuencia del Invierno al que estás expuesto.
Las estaciones son sólo estaciones, es el mundo el que gira, eres tú el que se mueve.



martes, 15 de octubre de 2013

De noche las estrellas brillan, aunque estén lejos.

A veces es tan sencillo como un libro que espera, un "hasta mañana" cerca, muy cerca, en la oreja, o un último tacto, piel con piel, despidiendo a la noche, y a los sueños de ese día -que necesitan también descansar para poder seguir alzando el vuelo al abrir los ojos-. 
Otras se vuelve más complejo, como si la tormenta de fuera asustara de verdad, siendo una excusa para recordarte que me abraces, que bailemos juntos bajo la lluvia, como aquélla vez, como tantas veces; o como si no hubiera olor en esta habitación, y necesitara pedirte, a tamaño industrial, un perfume de tu piel y desparramarlo después por los cojines, las sábanas y mis manos, mientras me río, y tú me miras con ese gesto.
Pero en definitiva es simple, cercano, mío, cuando puedo rozar tu voz en la comisura de tus labios, o cuando puedo yo, asustada y fría, recordarte que a veces, las más fuertes, son las que más necesitan la paz del hogar -un corazón con las manos abiertas-. Y digo que es simple porque tú y yo, dos ciegos y mudos, somos los que, unidos, se miran y se hablan, aunque afuera estalle el odio, o las noticias auguren el Diluvio Universal.
Pero todo se vuelve enrevesado cuando la tormenta es realmente una tormenta, cuando el libro es sólo un libro y no un "hasta mañana", o cuando mis pies fríos no encuentran refugio entre unas sábanas que han colgado un "se busca por motivos personales". Entonces, le pido a la noche que me narre cuentos, sin darme cuenta todavía de que quizás la luna se inventó para consolar a los poetas que echaban de menos. 
Y aquí estoy esta noche, preguntándole al tiempo cómo lo hace para ir tan lento en ocasiones, y otras tan rápido; y rogándole una vez más que me conceda un minuto eterno la próxima vez que se nos olvide que hay mundo más allá de nuestras bocas. Pero él, que ya me lo ha repetido millones de veces, me habla de vuelos, sueños y alas; y en su tic-tac me marca el latir que supone crear toda una vida, un futuro donde tú y yo somos los autores. Aunque para eso, dice, hay que dejarle funcionar a su ritmo.
Y yo, como siempre, al final le creo.

Así que escribo, te escribo, recordándote que aún no me ha llegado tu perfume, aunque aún me quedan restos de ayer, y voy tirando. Pero júrame, y júramelo de verdad, que me lo mandarás. Así me quedo tranquila, repitiéndole vehementemente a las sábanas que vas a volver, porque si no, me han advertido, no me dejarían dormir –nunca más-.