Algunos lo llaman consumismo.
Yo lo llamo Familia, Ilusión, Amor, Esperanza, Sueños y Metas por cumplir.
¡Feliz Navidad!
domingo, 25 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
16.6 Por el resto de mi vida.
Hace tan poco y a la vez tanto...
Dieciséis parece sólo un número y sin embargo es una vida. Nuestra vida.
El año pasado me armé con un spray de graffiti y pinté a las 12 de la noche esa frase que tanto nos gusta en la carretera de tu casa. Y mientras lo hacía pensaba que adoro estar loca por ti.
Este año quizá no haya demasiadas sorpresas materiales, pero no sé cómo explicar la sensación de saber que no importa la fecha porque cada día es una sorpresa si estoy a tu lado. No me refiero a que todo sea nuevo, eso sería demasiado simple, sino que no necesita ser nuevo para recordarme lo que somos y formamos juntos. Todo es especial tal cual es, cada día, cada segundo que sé que estás conmigo. Tampoco es conformismo, sabes que eso no nos va. Es únicamente (único, como tú) lo que significa estar viviendo en gerundio el nosotros.
Tú eres mi nosotros. Tú eres yo. Y sobretodo tú eres tú, y jamás ese pronombre ha sido tan real y mágico.
Normalmente tiro de metáforas, pero hoy quiero mostrar lo sencillo de esto, lo sencillo que es ser feliz contigo. Y a la vez la tremenda complejidad que nos envuelve, somos así, y me encanta.
También podría decir XMIL16, o cosas similares, pero no... hoy tampoco va de eso.
Hoy sólo quiero decirte que te quiero de la mejor forma que sé, y de las que se me dan peor también. Tú has hecho que crea en mí, me has hecho libre.
¿Que podría decir muchas cosas más? Ya lo sé. Pero no, hoy no. Hoy sólo (como si fuera poco...) te quiero para toda mi vida.
Dieciséis parece sólo un número y sin embargo es una vida. Nuestra vida.
El año pasado me armé con un spray de graffiti y pinté a las 12 de la noche esa frase que tanto nos gusta en la carretera de tu casa. Y mientras lo hacía pensaba que adoro estar loca por ti.
Este año quizá no haya demasiadas sorpresas materiales, pero no sé cómo explicar la sensación de saber que no importa la fecha porque cada día es una sorpresa si estoy a tu lado. No me refiero a que todo sea nuevo, eso sería demasiado simple, sino que no necesita ser nuevo para recordarme lo que somos y formamos juntos. Todo es especial tal cual es, cada día, cada segundo que sé que estás conmigo. Tampoco es conformismo, sabes que eso no nos va. Es únicamente (único, como tú) lo que significa estar viviendo en gerundio el nosotros.
Tú eres mi nosotros. Tú eres yo. Y sobretodo tú eres tú, y jamás ese pronombre ha sido tan real y mágico.
Normalmente tiro de metáforas, pero hoy quiero mostrar lo sencillo de esto, lo sencillo que es ser feliz contigo. Y a la vez la tremenda complejidad que nos envuelve, somos así, y me encanta.
También podría decir XMIL16, o cosas similares, pero no... hoy tampoco va de eso.
Hoy sólo quiero decirte que te quiero de la mejor forma que sé, y de las que se me dan peor también. Tú has hecho que crea en mí, me has hecho libre.
¿Que podría decir muchas cosas más? Ya lo sé. Pero no, hoy no. Hoy sólo (como si fuera poco...) te quiero para toda mi vida.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Acción poética.
Da igual que haya mil millones de millones de cuentos, de novelas, de libros, de poemas, de relatos, de historias.
Siempre la búsqueda de lo único.
A flor de piel.
Tinta hasta en la piel. Cuánto puede reflejar una rosa abierta, enorme, en el centro de un peaje donde se paga al tacto. Cuánto puede significar que enlace versos, poemas, mensajes y la misma Vida, con V.
Cuánta suavidad pueden transmitir sus pétalos, rebosantes y anhelantes de amor. Y cuánto amor puede expresar la piel cargada de la historia de un alma.
La creatividad es libertad, siempre lo he oído, pero ahora lo comprendo. Así que vivo creando...
Tinta hasta en el corazón.
Yo lo sé.
Cuánta suavidad pueden transmitir sus pétalos, rebosantes y anhelantes de amor. Y cuánto amor puede expresar la piel cargada de la historia de un alma.
La creatividad es libertad, siempre lo he oído, pero ahora lo comprendo. Así que vivo creando...
Tinta hasta en el corazón.
Yo lo sé.
martes, 6 de diciembre de 2011
Temblando.
Camina por las calles repletas de luces. Lo observa todo, y las fantasías infantiles explotan a su alrededor en forma de petardo, dejando un olor propio, ajeno y a la vez demasiado familiar.
No tiene prisa, ni tampoco anda despacio, sólo está allí, segura de que nadie la ve entre tanta gente, y eso es lo que busca. Persigue razones para odiar algo, o para seguir en silencio, perdida, con una luz en los ojos que nadie podría describir como preciosa, aunque lo sea. Y no las encuentra, no le hacen falta. Esta tarde no.
Se ajusta la bufanda y se embute aún más en el gorro. Que no la vean, en eso consiste todo, que no, que no la vean. Un niño pasa corriendo por su lado y la empuja sin querer. Ella también suele correr, pero jamás ha empujado a nadie a propósito, así que le entiende, y le sonríe. Es la única vez en todo el día que lo hace, así que se nota rara, su cuerpo parece estar allí, pero ella no, no se acompaña.
Hace frío, y sin embargo todo a su alrededor parece cálido, como el típico paisaje de chimenea y manta al lado de la persona que amas. Será ella quien está nevando, será ella quien impulsa a los copos a que caigan lentamente por su piel y la vuelvan gélida, temblorosa, débil.
Las luces siguen parpadeando en una marcha armónica de sentimientos felices, y ella se queda quieta, allí, en medio de ningun lugar y de todos a la vez, en medio de ella misma, en medio del abismo, en medio del final que no existe y de los cuentos que invitan a soñar. Está allí, buscando calor, mientras el resto de personas pasan a su lado y no la ven, no, no la ven.
No tiene prisa, ni tampoco anda despacio, sólo está allí, segura de que nadie la ve entre tanta gente, y eso es lo que busca. Persigue razones para odiar algo, o para seguir en silencio, perdida, con una luz en los ojos que nadie podría describir como preciosa, aunque lo sea. Y no las encuentra, no le hacen falta. Esta tarde no.
Se ajusta la bufanda y se embute aún más en el gorro. Que no la vean, en eso consiste todo, que no, que no la vean. Un niño pasa corriendo por su lado y la empuja sin querer. Ella también suele correr, pero jamás ha empujado a nadie a propósito, así que le entiende, y le sonríe. Es la única vez en todo el día que lo hace, así que se nota rara, su cuerpo parece estar allí, pero ella no, no se acompaña.
Hace frío, y sin embargo todo a su alrededor parece cálido, como el típico paisaje de chimenea y manta al lado de la persona que amas. Será ella quien está nevando, será ella quien impulsa a los copos a que caigan lentamente por su piel y la vuelvan gélida, temblorosa, débil.
Las luces siguen parpadeando en una marcha armónica de sentimientos felices, y ella se queda quieta, allí, en medio de ningun lugar y de todos a la vez, en medio de ella misma, en medio del abismo, en medio del final que no existe y de los cuentos que invitan a soñar. Está allí, buscando calor, mientras el resto de personas pasan a su lado y no la ven, no, no la ven.
martes, 29 de noviembre de 2011
Arte sin mente.
Me aburren los trenes, los buses,
y alguna gente.
Escupo en andenes,
sirvo poesía a ladrones y rehenes.
Rimo con rimas,
algo anticuado para las nuevas corrientes.
Solicito audiencia
para presentar discursos sobre arte in mente.
Mienten algunos pronombres
que van de sujeto y pelean con uñas y dientes.
¿Para qué? Y se sorprenden
los ciegos que juegan al poker con ases diferentes.
Decía que me aburren los trenes, los buses,
y alguna gente.
Y es que hoy no es día para rimar poesía,
hoy sólo estalla la tinta, triste y sola,
de una herida.
y alguna gente.
Escupo en andenes,
sirvo poesía a ladrones y rehenes.
Rimo con rimas,
algo anticuado para las nuevas corrientes.
Solicito audiencia
para presentar discursos sobre arte in mente.
Mienten algunos pronombres
que van de sujeto y pelean con uñas y dientes.
¿Para qué? Y se sorprenden
los ciegos que juegan al poker con ases diferentes.
Decía que me aburren los trenes, los buses,
y alguna gente.
Y es que hoy no es día para rimar poesía,
hoy sólo estalla la tinta, triste y sola,
de una herida.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
¿Economía?
Marx veía de forma negativa la división del trabajo. La alienación nos convertía en máquinas, y perdíamos la dignidad humana. Meras herramientas con una función pagadas con un salario que no hacía más que esclavizarnos aún más.
Después llegó Durkheim estableciendo una división entre lo que él llamaba solidaridad mecánica y solidaridad orgánica. La primera ocurre cuando en una sociedad todos realizan las mismas tareas (la división del trabajo monstruosa ya no existe aquí) y la segunda resulta de una mayor especialización en el trabajo (¡ay amigo!...) en la que cada individuo actúa de forma (valga la redundancia) individual para lograr el desarrollo de la sociedad.
Y por último Marshall nos decía que la educación era el concepto clave de todo (a grandes rasgos). Con la educación lograríamos la libertad del obrero que vive para trabajar y que se olvida de que en realidad hay que trabajar para vivir.
¡Cuántos filósofos y pensadores hablan acerca de la economía! Y algunos podrían decirme que falta Adam Smith, como gran cabeza. Sin embargo parece más interesante estudiar estos tres puntos y preguntarnos, en voz baja o alta, en qué punto estamos ahora. Creyendo ingenuamente, por supuesto, que los puntos de vista no tienen tampoco precios que resultan de una especialización en responder preguntas (acreditada por la Universidad del Pay or Die, No Think no Cry)
Después llegó Durkheim estableciendo una división entre lo que él llamaba solidaridad mecánica y solidaridad orgánica. La primera ocurre cuando en una sociedad todos realizan las mismas tareas (la división del trabajo monstruosa ya no existe aquí) y la segunda resulta de una mayor especialización en el trabajo (¡ay amigo!...) en la que cada individuo actúa de forma (valga la redundancia) individual para lograr el desarrollo de la sociedad.
Y por último Marshall nos decía que la educación era el concepto clave de todo (a grandes rasgos). Con la educación lograríamos la libertad del obrero que vive para trabajar y que se olvida de que en realidad hay que trabajar para vivir.
¡Cuántos filósofos y pensadores hablan acerca de la economía! Y algunos podrían decirme que falta Adam Smith, como gran cabeza. Sin embargo parece más interesante estudiar estos tres puntos y preguntarnos, en voz baja o alta, en qué punto estamos ahora. Creyendo ingenuamente, por supuesto, que los puntos de vista no tienen tampoco precios que resultan de una especialización en responder preguntas (acreditada por la Universidad del Pay or Die, No Think no Cry)
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