jueves, 25 de agosto de 2011

Amor no se escribe con h.



Y es entonces cuando te das cuenta de que nada más importa.

lunes, 22 de agosto de 2011

Tormenta.

Tiene ganas de llorar. Es el olor, o quizá las mismas paredes, en cualquier caso da igual, lo siente y ya está. Recuerda momentos, palabras, pero sobre todo una época.
Abre la ventana y respira el viento de fuera. Hay tormenta. Qué símil más literario y a la vez tan feo. Cuánto gris.
- Supongo que hacía más calor del que debía.
Y como respuesta obtiene un relámpago seguido de un trueno.
¿A veces no parecen incluso bellos esos destellos de luz cuando todo está oscuro? Claro que sí. Tanto que a veces se olvida que en realidad hay que ponerse a cubierto.
Sigue en la ventana, pero ahora el viento arrastra consigo hojas y ya algunas gotas. Le encanta ese olor. Ese sí. Y también el otro, aunque un aguijonazo le atraviesa cada vez que descubre su propia mentira.
Por un momento mira hacia atrás y se da cuenta de que, menos mal, ha dejado el corazón resguardado dentro. Las gotas le salpican la cara y le revuelven el pelo. Sigue teniendo ganas de llorar, pero es sólo una sensación, una vaga melancolía de lluvia, piensa...
De repente los nervios le hacen presa y, con conciencia tardía, descubre que en realidad la tormenta está allí mismo, dentro, y que no hay más resguardo posible para su corazón. Después de todo es el propio mundo. Sí... ¿Y cómo podría protegerlo del mundo?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Vivirte, toda mi vida.

Hay ocasiones en las que me apetece muchísimo escribir para plasmar todo lo que siento, toda esa inmensidad que alberga mi corazón. Me apetece muchísimo describir cuán insuficiente es decir, o afirmar, o gritar, o susurrar, lo que te quiero, porque no, no le llega ni por asomo. Me apetece muchísimo imprimir en una hoja o en un blog la sensación maravillosa de notar que he encontrado más, mucho más, muchísimo más, que lo que buscaba. Me apetece muchísimo leerme a mí misma y que nada sea suficiente. Como ahora.
Me apetece tanto escribir que prefiero vivirlo.


jueves, 28 de julio de 2011

Descubriendo a... una escritora.



"¿Sabes cuándo es el mejor momento? Cuando acabas tu primer borrador y lo lees para ti solo. Antes de que esos gilipollas cojan algo que nunca en la vida podrían hacer y lo hagan trizas en un solo día."

martes, 26 de julio de 2011

Tú.

Lleva el pelo corto, justo en el término medio para que le quede perfecto. Tiene una nariz respingona, de esas a las que no se les escapa una mientras hacen cosquillas de forma involuntaria por la piel. Los labios reflejan batallas y también demasiadas noches, pero la parte izquierda, que sobresale una pizca, tiene dueña, o eso asegura la misma.
Asegura ser más que menos indiferente, aunque a veces sus ojos castaños le hacen una mala jugada y reflejan más de lo que quisiera acerca de esa pose. Es extrovertido e introvertido, más suyo que de nadie, y más de nadie que suyo, según el día, excepto con esa única persona que le conoce por entero. Necesita Vivir notando la Vida, el término "aburrido" jamás aparecería en su descripción. Tiene miedo de sí mismo por culpa de una casa sin puertas, y al mismo tiempo lidera aquél dicho del amor propio por culpa de demasiadas puertas sin casa.
Es infinitamente ágil con las manualidades, y también con las palabras (en situaciones de muchos nervios es capaz de hablar sin parar hasta doce horas seguidas haciendo descanso sólo para dormir)
Lucha por conseguir ser el número uno, y sólo flaquea cuando su único pilar indestructible tiembla un poco a causa de alguna racha de viento. Ha aprendido sobre la experiencia, y sabe extraer de las personas lo mejor de sí, y aunque él lo llama egoísmo, en realidad es una cualidad, ya que no suele sufrir por desengaños.
Lo da todo a su Todo y sabe hacerla sentirse afortunada cada día, contándole al oído sólo lo que el Amor es capaz de contar.
La soledad le atrae y le repele al mismo tiempo. Posee grandes metas y una gran capacidad para llegar a ellas, igualable a la sensación de "para ayer" que le atormenta cuando desea algo.
Es libertad, es fuego, es locura, es independencia, es hogar y es familia.
Es él, como no podía ser otro.

Nada.

Si el sol no tiene espacio para sus rayos,
si la luna no tiene tiempo para salir,
si las estrellas suenan a modo de pasos
que no saben qué respuesta añadir.

Si las sábanas huelen a nuevo,
si la almohada parece un pasillo sin fin,
si la piel reclama arder en el fuego
eterno y sin miedo de su elixir.

Entonces escribir poesía...
Ni es poesía. Ni es...

Ángel.

Algún día te haré un relato, o un libro. Ojalá pudiera ser un libro.
Y contaré a todos lo que eres. A todos esos que no lo saben. Aunque en el fondo estaría contándomelo a mí, recordándote como en la foto de mi habitación, sonriendo, plasmándote, como tú eres, así, con esas alas enormes.
Porque claro que son alas enano, claro que lo son... Aunque si te digo la verdad preferiría que nunca las hubieses tenido.
Sí, algún día te haré un relato... Te lo prometo.

lunes, 18 de julio de 2011

Pétalos.

Lleva el pelo rubio, teñida, de bote. Tiene tres piercing y dos tatuajes y medio (proyecto de) Estudia Filosofía porque es un poco rara, y pronto Literatura porque es demasiado idealista. Configura el mundo detrás de unos ojos castaños, y puede que porque sean grandes o porque simplemente sea así, siente el mundo como algo inmenso. Odia el término odiar salvo cuando éste se abraza al amor, y ama con toda su alma, pero sólo a uno, su mitad. Si te la encuentras caminando sola puede que esté sonriendo y esto puede ser o bien porque los cascos del ipod le transmiten algo que le gusta, o bien porque simplemente está en su mundo, su mundo rosa, particular. Escribe, mucho, porque lo vive. Vive, mucho, porque ha encontrado a su Vida. Canta para sí o para el auditorio de la ducha. Tiene una perra, la más bonita del mundo, asegura siempre. Lo da todo hasta que dice basta, aunque los que la conocemos sabemos que es hasta que la obligan a decir basta. Siempre está dispuesta a ayudar, y las personas la siguen, no sé si llamarlo influencia o energía. Es torpe, olvidadiza y muy a menudo un desastre. Eso de lo práctico no se le da bien, lo suyo es volar.
En ocasiones ha oído, incluso de su propia boca, que es difícil, tremendamente difícil, definir a alguien. Pues parece que siempre queda esa sensación de que algo (seguramente importante) se olvida...
De todas formas ya dije olvidadiza, ¿no?