domingo, 25 de diciembre de 2011

:)

Algunos lo llaman consumismo.
Yo lo llamo Familia, Ilusión, Amor, Esperanza, Sueños y Metas por cumplir.

¡Feliz Navidad!

sábado, 24 de diciembre de 2011

Ver la vida de color rosa a veces es tan negro...

viernes, 16 de diciembre de 2011

16.6 Por el resto de mi vida.

Hace tan poco y a la vez tanto...
Dieciséis parece sólo un número y sin embargo es una vida. Nuestra vida.
El año pasado me armé con un spray de graffiti y pinté a las 12 de la noche esa frase que tanto nos gusta en la carretera de tu casa. Y mientras lo hacía pensaba que adoro estar loca por ti.
Este año quizá no haya demasiadas sorpresas materiales, pero no sé cómo explicar la sensación de saber que no importa la fecha porque cada día es una sorpresa si estoy a tu lado. No me refiero a que todo sea nuevo, eso sería demasiado simple, sino que no necesita ser nuevo para recordarme lo que somos y formamos juntos. Todo es especial tal cual es, cada día, cada segundo que sé que estás conmigo. Tampoco es conformismo, sabes que eso no nos va. Es únicamente (único, como tú) lo que significa estar viviendo en gerundio el nosotros.
Tú eres mi nosotros. Tú eres yo. Y sobretodo tú eres tú, y jamás ese pronombre ha sido tan real y mágico.
Normalmente tiro de metáforas, pero hoy quiero mostrar lo sencillo de esto, lo sencillo que es ser feliz contigo. Y a la vez la tremenda complejidad que nos envuelve, somos así, y me encanta.
También podría decir XMIL16, o cosas similares, pero no... hoy tampoco va de eso.
Hoy sólo quiero decirte que te quiero de la mejor forma que sé, y de las que se me dan peor también. Tú has hecho que crea en mí, me has hecho libre.
¿Que podría decir muchas cosas más? Ya lo sé. Pero no, hoy no. Hoy sólo (como si fuera poco...) te quiero para toda mi vida.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Acción poética.


Da igual que haya mil millones de millones de cuentos, de novelas, de libros, de poemas, de relatos, de historias.
Siempre la búsqueda de lo único.

A flor de piel.

Tinta hasta en la piel. Cuánto puede reflejar una rosa abierta, enorme, en el centro de un peaje donde se paga al tacto. Cuánto puede significar que enlace versos, poemas, mensajes y la misma Vida, con V.
Cuánta suavidad pueden transmitir sus pétalos, rebosantes y anhelantes de amor. Y cuánto amor puede expresar la piel cargada de la historia de un alma.
La creatividad es libertad, siempre lo he oído, pero ahora lo comprendo. Así que vivo creando...
Tinta hasta en el corazón.
Yo lo sé.

martes, 6 de diciembre de 2011

Temblando.

Camina por las calles repletas de luces. Lo observa todo, y las fantasías infantiles explotan a su alrededor en forma de petardo, dejando un olor propio, ajeno y a la vez demasiado familiar.
No tiene prisa, ni tampoco anda despacio, sólo está allí, segura de que nadie la ve entre tanta gente, y eso es lo que busca. Persigue razones para odiar algo, o para seguir en silencio, perdida, con una luz en los ojos que nadie podría describir como preciosa, aunque lo sea. Y no las encuentra, no le hacen falta. Esta tarde no.
Se ajusta la bufanda y se embute aún más en el gorro. Que no la vean, en eso consiste todo, que no, que no la vean. Un niño pasa corriendo por su lado y la empuja sin querer. Ella también suele correr, pero jamás ha empujado a nadie a propósito, así que le entiende, y le sonríe. Es la única vez en todo el día que lo hace, así que se nota rara, su cuerpo parece estar allí, pero ella no, no se acompaña.
Hace frío, y sin embargo todo a su alrededor parece cálido, como el típico paisaje de chimenea y manta al lado de la persona que amas. Será ella quien está nevando, será ella quien impulsa a los copos a que caigan lentamente por su piel y la vuelvan gélida, temblorosa, débil.
Las luces siguen parpadeando en una marcha armónica de sentimientos felices, y ella se queda quieta, allí, en medio de ningun lugar y de todos a la vez, en medio de ella misma, en medio del abismo, en medio del final que no existe y de los cuentos que invitan a soñar. Está allí, buscando calor, mientras el resto de personas pasan a su lado y no la ven, no, no la ven.

martes, 29 de noviembre de 2011

Arte sin mente.

Me aburren los trenes, los buses,
y alguna gente.
Escupo en andenes,
sirvo poesía a ladrones y rehenes.
Rimo con rimas,
algo anticuado para las nuevas corrientes.
Solicito audiencia
para presentar discursos sobre arte in mente.
Mienten algunos pronombres
que van de sujeto y pelean con uñas y dientes.
¿Para qué? Y se sorprenden
los ciegos que juegan al poker con ases diferentes.
Decía que me aburren los trenes, los buses,
y alguna gente.
Y es que hoy no es día para rimar poesía,
hoy sólo estalla la tinta, triste y sola,
de una herida.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¿Economía?

Marx veía de forma negativa la división del trabajo. La alienación nos convertía en máquinas, y perdíamos la dignidad humana. Meras herramientas con una función pagadas con un salario que no hacía más que esclavizarnos aún más.
Después llegó Durkheim estableciendo una división entre lo que él llamaba solidaridad mecánica y solidaridad orgánica. La primera ocurre cuando en una sociedad todos realizan las mismas tareas (la división del trabajo monstruosa ya no existe aquí) y la segunda resulta de una mayor especialización en el trabajo (¡ay amigo!...) en la que cada individuo actúa de forma (valga la redundancia) individual para lograr el desarrollo de la sociedad.
Y por último Marshall nos decía que la educación era el concepto clave de todo (a grandes rasgos). Con la educación lograríamos la libertad del obrero que vive para trabajar y que se olvida de que en realidad hay que trabajar para vivir.
¡Cuántos filósofos y pensadores hablan acerca de la economía! Y algunos podrían decirme que falta Adam Smith, como gran cabeza. Sin embargo parece más interesante estudiar estos tres puntos y preguntarnos, en voz baja o alta, en qué punto estamos ahora. Creyendo ingenuamente, por supuesto, que los puntos de vista no tienen tampoco precios que resultan de una especialización en responder preguntas (acreditada por la Universidad del Pay or Die, No Think no Cry)

jueves, 17 de noviembre de 2011

Flores en las ventanas.

Lleva siempre algo de color rosa. El abrigo, un calcetín, algunas rayas de un jersey, un botón o su sonrisa.
Le gusta peinarse a lo loco, o no peinarse, y elige una de las dos opciones teniendo en cuenta con quién vaya, y si deseará verla guapa o despeinarla aún más.
Odia los semáforos, porque ese cambio de tonalidades es confuso y jamás podría ser aleatorio. ¿Quién encerraría un color?
Por las noches permanece despierta para poder contar sus sueños. Y de día... de día sube la persiana, le guiña un ojo a la nueva oportunidad, y se prepara leche en una taza, ni muy caliente, ni muy fría, tampoco le gustan los extremos. Cuando termina, regresa a la habitación y se evapora en el olor de su piel preferida, la de él, en los restos del día anterior, en camisetas, pantalones o en su misma piel. Y cuando él está allí procura arreglarse un poco más ese día.
Libros, libros por todos lados. Poesía, prosa, una novela, cuatro, veinte mil. Y veinte mil más en su cabeza, y en sus bolígrafos, los que pierde continuamente. Como la cabeza. Se ríe muy alto para llegar a tocar las nubes con su voz, y cuando llora las lágrimas la convierten en lluvia, en una lluvia fría... pero con tintes de color rosa.

En definitiva...

- ¿Y si no hay tiempo para escribir?
- Bobadas. Siempre se puede escribir.
Y es cierto. Paseando. En el bus. Mirando la ventana. Respirando. Se puede escribir respirando. ¡¿Cómo no se va a poder?!
Pero sobre todo se puede escribir amando, rozando el hogar con la piel, acortando la distancia de unas bocas insaciables entre sí, la tuya y la mía, leyéndose los ojos y atrayéndose las historias, las tuyas y las mías, las conversaciones inagotables, adorando la vida, la nuestra.
Se puede escribir, yo escribo, mientras dibujo tus facciones en tu cama, y en la mía cuando te vuelves a veces un sueño, tan perfecto eres.
Yo escribo, porque Vivo. Y Vivo, porque tú existes.
Adoro la felicidad, la tuya, la mía, la nuestra. Lo tuyo, lo mío, soy tuya... Te quiero.

domingo, 23 de octubre de 2011

Como dos gotas de agua.

Llover no es que caiga agua de las nubes, no es sólo que todo se inunde de gotas y haya que equiparse con unas botas, una cazadora, un paraguas y un arco iris en el bolsillo. Llover no es sólo que haya que resguardarse bajo cualquier tejado, o que el día esté tan gris que parece que va a explotar en una oscuridad sin estrellas demasiado larga. Llover no es sólo que huela a húmedo y la piel se ponga de gallina. Ni tampoco es sólo una canción triste de un grupo que ya no se escucha.
Llover es sentirse calado hasta el alma, con ganas de encontrar una hoguera, es tener un ojo blanco y el otro negro, comer sin apetito y dormir durmiendo. Llover es sentir ganas de llorar todo el tiempo, acurrucarse bajo una manta y desear ver alguna película que inyecta azúcar hasta en las amigdalas con alguna frase de esas que se apuntan en una libreta. Llover es ser lluvia y caer despacio sobre ventanas.
Llover es estar sin mí. Llover es estar sin ti.

lunes, 17 de octubre de 2011

"Destinity"

Serendipity. Acontecimiento afortunado, así lo define la película. Casualidad.
Pero esto sólo es una excusa para dar un giro de 360º grados con Fatum. Destino.
No hay casualidades, todos los hechos nos llevan a algo, a encontrar al alma gemela, a esa persona entre millones que está hecha para ti y para la cual tú también estás hecha. El tiempo, el espacio, un café, una lesión en un pie, un trabajo mal escogido, una tarde de lluvia sin paraguas, un bus demasiado lleno, un número... Todo.
-¿Y cuándo ya la has encontrado entonces qué?- Entonces, tras comprenderlo todo y ubicarlo dentro de ese plan magnífico (incluidas las noches en vela soñando con esa mitad que no encontrabas, los desastres, la soledad) sólo entonces, eres feliz.
Y claro que hay libertad, y reside en el hecho de aportar o no magia a la vida y tener fe. Pues aunque se le muestre el camino a un incrédulo o a un conformista, jamás querrá ver a dónde lleva.
Fe... Sí.
Yo doy fe.

domingo, 16 de octubre de 2011

With or without you.

Escucha U2 de fondo mientras intenta escribir. With or without you, qué gran canción. Qué nostálgica se siente mientras escribe, qué raro, siente que echa de menos algo que está haciendo en ese momento. Es fácil dejarse llevar, dejar de intentar escribir y tirarse sobre la cama. Así simplemente las horas le pasarán por encima, pisándola y hundiéndola más en el colchón, pero pasarán. Sin embargo intentarlo sólo requiere algo de esfuerzo, o eso pensaba, pues se le está haciendo más complicado de lo que creía.
Por la  mañana abrió los ojos y se imaginó que llovía, pero al subir la persiana descubrió un sol espléndido que le hizo recordar que no sentía calor. Así que no quiere mirar por la ventana. Por eso mira la pantalla. Por eso está sentada inmóvil, creyendo que escribe, creyéndose valiente, mientras se refugia en sí misma, pues ella no es más que eso, ni menos.
Se ha quedado en blanco. Ella es también blanco. Y a veces, cuando hay demasiada luz, hace daño a los ojos...

jueves, 13 de octubre de 2011

Líos e hilos.

Recorre un laberinto con pies sin cabeza, sobre cactus que pinchan el veneno de las palabras dichas. El pelo se le mete entre los ojos, abrazándose a ella. Los brazos marcan el compás, la mente se encuentra perdida por estar tan llena. La oscuridad avanza más deprisa, como si estuviese echándole una carrera. Y ella tiene ganas de darle una patada, esto no va con ella. El aire le pesa en los pulmones y le laten las mejillas. Physis, ser, obras, lenguaje, desprecio... factum. Le va a estallar, por eso debe llegar antes. Los ojos desean mirar, pero ella no quiere ver, todavía no. Revoltijos de ideas, experiencias e hilos de historias forman un día nublado, así que empieza a llover. Corre más deprisa, a la velocidad de las gotas. Su corazón le habla, pero hay demasiados truenos en ese instante como para poder escucharlo. Sólo un poco más... un poco más en el cronómetro y podrá descansar.

domingo, 9 de octubre de 2011

Camino recto.

"¿Qué es lo que buscas?"
Se repetía una y otra vez. Masticaba la pregunta y luego escupía, con todas sus ganas. Cuántas veces le habían dicho que eso quedaba fatal en una chica, y cuántas veces había vuelto a hacerlo, pero no así. Escupía mentiras, farsas, teatros, dramas, caretas,  falsedad. ¿Cómo iba a quedarse con todo eso dentro? O lo expulsaba o acabaría con ella, peor aún, podía acabar por dominarla y convertirla.
Pero... ¿de qué estaba hablando? Debía centrarse. Una buena obra, dicen, ha de tener sus altibajos. De acuerdo que este bajo era muy bajo, rozando la oscuridad del Tártaro, pero había de subir, ¿no?
Cómo no, una vez más, se descubría a sí misma teniendo una esperanza ciega. ¿Y qué otra cosa la definía mejor? Nadie era capaz de enseñarle que los humanos son humanos, pero que no por ello han de tener humanidad.
Seguía rumiando expectativas, tejiendo futuros que seguían el camino que ella marcaba, y que por lo tanto era el correcto. Se creía más juez que testigo, aunque ella recibiera las más de las veces las condenas. Pero no importaba, o quizá sí. Sólo habría merecido la pena si algún día todo estuviera arriba y pudiera mantenerse en equilibrio, si esos caminos de su imaginación dictadora fueran transitados.
"¿Qué es lo que buscas?"
Ahora ya lo sabía.
Y entonces se echó a llorar.

jueves, 6 de octubre de 2011

Rayadas circulares en líneas rectas.

A veces ocurre que sin pensar, piensas, elucubras, reflexionas, te rompes la cabeza, vaya.
Y entonces la vida se abre ante ti con nuevos ángulos, ofreciendo mayores perspectivas. Next level.
La muerte puede convertir rojos intensos en cenizas, puede privar de suavidad a unas manos que fueron firmes, fuertes y serenas. El rostro de lo que fuimos sólo permanece en fotos, como si ella también quisiese llevarse tu imagen. Tía Upe, yo no necesito marcos para recordarte. Aún oigo tu voz si cierro los ojos, y te contemplo paseando por el pasillo largo que tanto miedo me daba entonces, cuando aún no te temblaba la voz, ni las manos, ni el espíritu. Qué gran ejemplo. ¿Cómo no voy a creer en la mujer habiéndote visto y querido tanto?
La muerte, sí, puede convertir pétalos en inviernos marchitos, y sin embargo, ¿qué verano habría en nuestros corazones si jamás temblaran bajo el frío alguna vez?

La vida está hecha para los valientes, es cierto.
Las personas a menudo no son egoístas, son cobardes que prefieren acercarse a los valientes para protegerse, para sentir que pueden ser como ellos. ¿Y no es esto una consecuencia más del egoísmo? Puede ser, aunque yo no lo afirmo pues no lo conozco tanto como para presentarle de manera tan específica.

¿Hay que tener tanto para ser feliz? Y sin embargo yo, aquí en mi cama, veo dormir a mi perra, con esa respiración calmada, y me siento en paz, soy feliz. El amor es la base y la cúspide de todo. No me gustan las personas que sólo hablan de las bases de las cosas, yo prefiero las alturas, volar. Y además ya he encontrado mi cielo, que ahora, después de hablar conmigo comprobando mi "revolutus mental" quizá esté ya dormido. Y cómo adoro que él sea mi sueño, mi realidad, mi filosofía, mi "arte" en esto que estoy haciendo ahora mismo.
No es "solamente" (gracias a Dios) un don, es una necesidad, yo soy mi yo escribiendo. ¿Por qué no añadir un poco del miedo que me da que algún día me siente y no salga nada? Porque no me lo da, yo ya he nacido, no se me pueden quitar mis atributos del ser (no es una redundancia, es a conciencia)

Persigue tus sueños, pero sobre todo VÍVELOS. Ese sería mi consejo ante la vida. El hacerlo posible es lo que marca la diferencia, pero el vivirlo es lo que lo convierte en maravilloso.

Sentirse especial es ser especial, ojalá nunca se me olvide eso.

El día a día cuenta, todo simboliza tiempos verbales que han de conjugarse, así que, ¿por qué no utilizar verbos bonitos? Una vez me dijo un escritor que "bonito" no significa nada. ¿Cómo va a ser bonito lo que él escriba entonces? Lo único que le rebatiría sería que prefiero "precioso", aunque estoy segura de que seguiría pareciéndole insustancial, igual que a mí él.

Adjetivos, necesitamos adjetivos. ¿Pues no es mejor frase la que describe de forma perfecta y melódica una situación idílica?
Ay Platón... si tú supieras lo que es hoy el idealismo. Pero yo te creo. ¡Claro que hay ideas! ¡Claro que hay perfección y sustancias! Pero te equivocaste en la ubicación, están dentro de cada uno de nosotros, en esa unión temporal de alma y cuerpo. Sí, ya, también creo en el alma eterna. No te estoy llevando tanto la contraria, ¿no?
¿Cómo no voy a creer en eso si conozco mi cielo desde que se creó? Siempre me ha gustado volar en él, lo sé. Sólo que ahora también le respiro, le toco, le acaricio, le beso y le entrego todo, todo lo que soy, porque somos.
Y hablando de verbos bonitos, preciosos, ¿cuál es más que "ser"?

lunes, 12 de septiembre de 2011

11.9.90

Me hago mayor. Al menos más mayor que el año pasado, claro. 21. Seguro que los hay que piensan eso de quién los pillara. Y otros que están deseando llegar. Yo simplemente los vivo, en redondo, los 21, y bien alto. Cada año lleva consigo tantas y tantas cosas que sólo las ves cuando los cumples.
¿Qué hice yo a los veinte? Buf... ¡cuántas cosas qué contar! Que si aquí y allá, que si historias, que si pin pan, que si tal y que si cual... ¡Y ahora 21! ¡Tengo tanto por vivir!
Me asombra la perspectiva de futuro tan real que tengo y a la vez tan ideal. Qué se le va a hacer, si al fin y al cabo así soy yo. Pero, eso sí, tengo clara una cosa más que ninguna, y es que sé con quien quiero pasar este y todos los cumpleaños que espero queden por venir (sí, quiero hacerme muy, muy vieja... y que tú, cariño, seas el único que conozca cada arruga de mi cuerpo)
Un año más, se supone que he de ser más madura, porque sí, yo mejoro como el vino. Más mujer. Más entera. Más yo, qué coño, más Rosa, si cabe. Y aquí estoy, que si sí, que si no... Que yo creo que he mejorado, algo, pero a la vez me he vuelto más loca, más niña... He gritado, he reído hasta que me ha dolido la barriga, he saltado, he bailado hasta que he sentido fuego en los pies, me he tirado en bomba salpicando todo lo posible, he cantado muy alto en la ducha y cuando he sentido que alguien me escuchaba he empezado a entonar terriblemente mal, me he puesto roja como un tomate, he sentido que soy única, me he hecho fuerte, he decidido estudiar Literatura y sacarlo con mi Filosofía y una pizca (enorme) de orgullo, me he dado cuenta de que la vida es maravillosa si encuentras la persona que está hecha para ti, y yo la he encontrado y no voy a dejarla escapar...
Todo eso y mucho más. ¿Cómo voy a resumirlo si no puedo parar de escribir?
En definitiva, que son 21. Tengo un año entero de mi vida para seguir, precisamente, viviendo... Porque eso es lo que más me apetece: vivir.

martes, 6 de septiembre de 2011

Haz volar a tu mente.

Por los que siguen siendo idealistas en este mundo de miradas con persiana.

jueves, 25 de agosto de 2011

Amor no se escribe con h.



Y es entonces cuando te das cuenta de que nada más importa.

lunes, 22 de agosto de 2011

Tormenta.

Tiene ganas de llorar. Es el olor, o quizá las mismas paredes, en cualquier caso da igual, lo siente y ya está. Recuerda momentos, palabras, pero sobre todo una época.
Abre la ventana y respira el viento de fuera. Hay tormenta. Qué símil más literario y a la vez tan feo. Cuánto gris.
- Supongo que hacía más calor del que debía.
Y como respuesta obtiene un relámpago seguido de un trueno.
¿A veces no parecen incluso bellos esos destellos de luz cuando todo está oscuro? Claro que sí. Tanto que a veces se olvida que en realidad hay que ponerse a cubierto.
Sigue en la ventana, pero ahora el viento arrastra consigo hojas y ya algunas gotas. Le encanta ese olor. Ese sí. Y también el otro, aunque un aguijonazo le atraviesa cada vez que descubre su propia mentira.
Por un momento mira hacia atrás y se da cuenta de que, menos mal, ha dejado el corazón resguardado dentro. Las gotas le salpican la cara y le revuelven el pelo. Sigue teniendo ganas de llorar, pero es sólo una sensación, una vaga melancolía de lluvia, piensa...
De repente los nervios le hacen presa y, con conciencia tardía, descubre que en realidad la tormenta está allí mismo, dentro, y que no hay más resguardo posible para su corazón. Después de todo es el propio mundo. Sí... ¿Y cómo podría protegerlo del mundo?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Vivirte, toda mi vida.

Hay ocasiones en las que me apetece muchísimo escribir para plasmar todo lo que siento, toda esa inmensidad que alberga mi corazón. Me apetece muchísimo describir cuán insuficiente es decir, o afirmar, o gritar, o susurrar, lo que te quiero, porque no, no le llega ni por asomo. Me apetece muchísimo imprimir en una hoja o en un blog la sensación maravillosa de notar que he encontrado más, mucho más, muchísimo más, que lo que buscaba. Me apetece muchísimo leerme a mí misma y que nada sea suficiente. Como ahora.
Me apetece tanto escribir que prefiero vivirlo.


jueves, 28 de julio de 2011

Descubriendo a... una escritora.



"¿Sabes cuándo es el mejor momento? Cuando acabas tu primer borrador y lo lees para ti solo. Antes de que esos gilipollas cojan algo que nunca en la vida podrían hacer y lo hagan trizas en un solo día."

martes, 26 de julio de 2011

Tú.

Lleva el pelo corto, justo en el término medio para que le quede perfecto. Tiene una nariz respingona, de esas a las que no se les escapa una mientras hacen cosquillas de forma involuntaria por la piel. Los labios reflejan batallas y también demasiadas noches, pero la parte izquierda, que sobresale una pizca, tiene dueña, o eso asegura la misma.
Asegura ser más que menos indiferente, aunque a veces sus ojos castaños le hacen una mala jugada y reflejan más de lo que quisiera acerca de esa pose. Es extrovertido e introvertido, más suyo que de nadie, y más de nadie que suyo, según el día, excepto con esa única persona que le conoce por entero. Necesita Vivir notando la Vida, el término "aburrido" jamás aparecería en su descripción. Tiene miedo de sí mismo por culpa de una casa sin puertas, y al mismo tiempo lidera aquél dicho del amor propio por culpa de demasiadas puertas sin casa.
Es infinitamente ágil con las manualidades, y también con las palabras (en situaciones de muchos nervios es capaz de hablar sin parar hasta doce horas seguidas haciendo descanso sólo para dormir)
Lucha por conseguir ser el número uno, y sólo flaquea cuando su único pilar indestructible tiembla un poco a causa de alguna racha de viento. Ha aprendido sobre la experiencia, y sabe extraer de las personas lo mejor de sí, y aunque él lo llama egoísmo, en realidad es una cualidad, ya que no suele sufrir por desengaños.
Lo da todo a su Todo y sabe hacerla sentirse afortunada cada día, contándole al oído sólo lo que el Amor es capaz de contar.
La soledad le atrae y le repele al mismo tiempo. Posee grandes metas y una gran capacidad para llegar a ellas, igualable a la sensación de "para ayer" que le atormenta cuando desea algo.
Es libertad, es fuego, es locura, es independencia, es hogar y es familia.
Es él, como no podía ser otro.

Nada.

Si el sol no tiene espacio para sus rayos,
si la luna no tiene tiempo para salir,
si las estrellas suenan a modo de pasos
que no saben qué respuesta añadir.

Si las sábanas huelen a nuevo,
si la almohada parece un pasillo sin fin,
si la piel reclama arder en el fuego
eterno y sin miedo de su elixir.

Entonces escribir poesía...
Ni es poesía. Ni es...

Ángel.

Algún día te haré un relato, o un libro. Ojalá pudiera ser un libro.
Y contaré a todos lo que eres. A todos esos que no lo saben. Aunque en el fondo estaría contándomelo a mí, recordándote como en la foto de mi habitación, sonriendo, plasmándote, como tú eres, así, con esas alas enormes.
Porque claro que son alas enano, claro que lo son... Aunque si te digo la verdad preferiría que nunca las hubieses tenido.
Sí, algún día te haré un relato... Te lo prometo.

lunes, 18 de julio de 2011

Pétalos.

Lleva el pelo rubio, teñida, de bote. Tiene tres piercing y dos tatuajes y medio (proyecto de) Estudia Filosofía porque es un poco rara, y pronto Literatura porque es demasiado idealista. Configura el mundo detrás de unos ojos castaños, y puede que porque sean grandes o porque simplemente sea así, siente el mundo como algo inmenso. Odia el término odiar salvo cuando éste se abraza al amor, y ama con toda su alma, pero sólo a uno, su mitad. Si te la encuentras caminando sola puede que esté sonriendo y esto puede ser o bien porque los cascos del ipod le transmiten algo que le gusta, o bien porque simplemente está en su mundo, su mundo rosa, particular. Escribe, mucho, porque lo vive. Vive, mucho, porque ha encontrado a su Vida. Canta para sí o para el auditorio de la ducha. Tiene una perra, la más bonita del mundo, asegura siempre. Lo da todo hasta que dice basta, aunque los que la conocemos sabemos que es hasta que la obligan a decir basta. Siempre está dispuesta a ayudar, y las personas la siguen, no sé si llamarlo influencia o energía. Es torpe, olvidadiza y muy a menudo un desastre. Eso de lo práctico no se le da bien, lo suyo es volar.
En ocasiones ha oído, incluso de su propia boca, que es difícil, tremendamente difícil, definir a alguien. Pues parece que siempre queda esa sensación de que algo (seguramente importante) se olvida...
De todas formas ya dije olvidadiza, ¿no?

domingo, 10 de julio de 2011

Wall-e.


Se vuelan. Hay ciertas personas que se vuelan, que se esfuman, que se piran, que se van sin decir adiós.
Y entonces la habitación que les habías otorgado en tu corazón se queda vacía, y los cuadros donde quedaban enmarcadas sus fotos no dejan de hacer preguntas.
"Que se han ido, que se han marchado sin mirar atrás. Que quizá no se han dado cuenta, y sólo se han ido de vacaciones, sin poder avisarte por cualquier trámite improvisto. Que volverán, que sí, que no hay que remodelar la habitación, que no, que esta vez no."

Y entonces te das cuenta de que, sí, esta vez, como las otras, estás hablando contigo mismo conociéndote de sobra las respuestas, y sabiendo de nuevo que habrá que hacer hueco en el trastero para tantos cuadros.

sábado, 9 de julio de 2011

Coser y... escribir.

El otro día leí, no recuerdo si en un blog, o en un libro (leer tanto causa pérdidas, que no os engañen) la palabra "enhebrar". Y pensé en una niña que cosía y cosía, dedicando toda su vida a ello por culpa de una madrastra malvada que en el fondo le tenía envidia por su belleza (la cual, como ya se imaginarán a estas alturas, quedaba plasmada en los tejidos que noche tras noche creaba) Y es que cuando la niña enhebraba el hilo... lo demás era, como dice mi madre, coser y cantar.
También pensé en aquél conferenciante que un día llegó a la facultad olvidándosele en casa la oratoria, que ya no digo la retórica (porque además rima, y eso queda muy mal en prosa, las reglas son las reglas) Y recordé cómo hablaba sin parar, clavando sus ojos pequeños y desgastados en una cantidad demasiado larga de folios (incluso infinita, oí decir detrás de mí) El catedrático de, ni más ni menos, Filosofía, enhebraba palabras como quien acude a un concierto de Black Eyed Peas en busca de paz. Pero, eso sí, los aplausos finales no faltaron, que para eso era el buen señor catedrático, y profesor, y había estudiado un montón de autores.
Después me acordé de mi madre cuando me enseñó a enhebrar el hilo en un intento frustrado de que aprendiese a coser, y me vino a la mente también mi profesora Yolanda de Literatura e Historia, que siempre creyó en que a pesar de no saber coser, podía escribir y crear telas de esas que no se olvidan.
En fin, que ahí me encontraba yo, leyendo lo que fuese, estancada en aquella palabra tan evocadora. Y es que leer, y escribir, causa pérdidas, pero parece ser que también el doble de ganancias.

lunes, 4 de julio de 2011

Sin tapujos.

- ¿Y cómo va eso de disfrazarse?
- Un día mujer fina, labios rojos, pelo perfecto, sonrisa a juego, blanca, blanquísima, y tacones enormes que elevan al séptimo piso, como cielo. Y al otro pantalones anchos, peinado natural, maquillaje solo en caso de sensual urgencia para él, y bueno, cómo no podían faltar, unas buenas zapatillas de ese arsenal del que dispongo.
- ¿Y quién eres de las dos?
- Qué pregunta más estúpida. Soy las dos.
- Pues o estás como una cabra, o... no lo sabes ni tú.
- Claro, también las dos.


Sin título.

Afuera, en la piscina, los niños juegan y gritan y se enloquecen creyéndose héores de historias que jamás terminan.
Afuera, en el parque, los perros olfatean cada rastro, imaginándose con sus ojos color caramelo cuántos otros perros habrán pasado por allí y cómo podrían jugar con ellos.
Afuera, en la ciudad, las personas también olfatean, gritan, se enloquecen, compran, caminan y corren. Diversos motivos, diversas acciones, diversas reacciones, c'est la vie.
Afuera, en el mundo, los planetas giran según sus leyes (oh, menuda palabra se me ha colado), el sol sigue emitiendo calor y la tierra sigue creyéndose metafóricamente el centro del universo.
Y aquí dentro, en mi habitación, yo ni juego, ni grito, ni me creo nada. Además, me duele la cabeza, como aquél chiste que dice que el mundo se está quedando sin genios.
Qué verdad más insolente... Como aquí, ahora, esta habitación.

jueves, 30 de junio de 2011

Una mente abierta puede cambiar el mundo.

"Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos. Sospecho que en este momento, estarán dando ordenes por teléfono y que hombres armados ya vienen de camino. ¿Por qué? Porque mientras que pueda utilizarse la fuerza, ¿para qué el dialogo?.
Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal, ¿no? Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión. Antes teníais libertad para objetar, para pensar y decir lo que pensábais, ahora tenéis censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos.
¿Como ha podido ocurrir? ¿Quien es el culpable? Bueno, ciertamente unos son mas responsables que otros y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, solo tenéis que miraros al espejo. Sé porque lo hicisteis, sé que teníais miedo. Y quién no. ¿Guerras, terror, enfermedades? Rabia. Una plaga de enfermedades que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común."

miércoles, 22 de junio de 2011

Formas.

"Hoy es el primer día del resto de tu vida."

PhilosophiaRosa.

Se suele hablar a menudo de un "a veces". Y a veces, se suele hablar de un "en ocasiones".Y es que sí, a veces, en ocasiones, observo.

Y a veces, en ocasiones, encuentro. De todo tipo. ¿Cuántas alas fuertes caben en ese cuerpo débil? ¿Cuántas rocas aguantan las olas? ¿Cómo se puede sobrevivir a una supervivencia?

Y a veces, a menudo, encuentro. De todo tipo. ¿Con cuánta frecuencia ocurre un eclipse lunar, justo, en el momento justo, de un día tan único, tan especial? ¿Cómo es posible tanta energía positiva en dos energías incompletas que se hacen completas, y que... a veces polos opuestos que se comprenden, en ocasiones idénticos que se ven? ¿Cuánto amor cabe en un pecho que son dos?

Y a veces... en ocasiones... encuentro preguntas. Pero si sigo observando, a menudo, siempre, lo más maravilloso es no saber responder.

jueves, 2 de junio de 2011

Relámpagos.

A veces puede tratarse de un cambio de perspectiva, o quizá de una perspectiva adquirida desde que se es persona.
Unos nacen mirando sus pies, otros prefieren los edificios, unos no paran de compararse con el resto acorralándose más y más en su envidia, otros caminan taciturnos, sin mirar... Y por último los hay que nacen mirando al cielo. ¿Cuántas posibles vistas pueden adquirirse de esta forma? No sólo se aprecian nubes, se tocan. No sólo se observan los pájaros, se vuela. No sólo se mira, se mima, se cuida, se ve. Pero todo eso sólo es posible cuando aparece una persona que mira a quien mira el cielo, y decide unirse, ajustándose así a su campo de visión, convirtiéndose propiamente en su cielo.
Y otros, cuando ven a este tipo de personas, no saben cómo actuar, ni siquiera saben cómo esa propia persona ha de actuar, y hacen que llueva, que truene, que caigan relámpagos... Porque no comprenden el verdadero significado de ver, ya no mirar únicamente, el cielo. ¿Y qué ocurre cuando llueve, truena y caen relámpagos? La persona que mira el cielo se siente triste. Comprende y no comprende a la vez que es diferente, y se sitúa en la tesitura de si es ella quien realmente debe cambiar o son esas personas las que jamás comprenderán lo que simboliza su cielo, su mirada ante la vida.
Puede que varias veces se haya calado, y otras haya decidido huir y guarecerse, pero siempre, cuando regresan nuevas personas que hacen que llueva hasta acatarrar el alma, aunque sea pasajero, vuelve a colocarse ante las mismas preguntas.
Aunque sabe, en el fondo, que será el cielo también quien le ayude en su respuesta.

Te lo repetiré toda la vida...

Nunca esperas que la vida sea tan agradecida.
Simplemente vives pidiendo cada día que eso que tanto deseas llegue y te haga ver el mundo, aunque luego te das cuenta de que eso que tanto pides, cuando llega, se convierte en tu mundo.
No, nunca esperé que la vida fuera tan agradecida.
Simplemente vivía pidiendo algo que pensé que ni siquiera existía porque era, en mi imaginación, demasiado perfecto. Y después, cuando llegó, cuando mi deseo se hizo nombre propio, me di cuenta de que nada de lo que hubiera podido pedir llegaría ni siquiera a rozar lo que estaba hecho para mí, lo que está hecho para mí.
Cuánto imaginé, cuántas palabras fueron dichas pensando que jamás llegarían a ser oídas, y mucho menos por mí, en cuántas páginas de libros me refugié creyendo ser la protagonista, huyendo, deseando... Buscaba un mundo donde pudiera ser yo, donde abrir los ojos significase comenzar a soñar.
Y tanto pedir, tanto deseo albergó mi alma que al final la vida me brindó el mejor regalo que, como digo, jamás habría imaginado.
Muy lejos quedan las historias de amor narradas en páginas por autores desconocidos, muy lejos quedan las fantasías, incluso los deseos. Nada de eso se asemeja ni una milésima a la realidad que tengo, a esa persona que ha sabido traerme Vida a la vida, y que me ha enseñado a amar a fuego, a hielo, con el alma, con el cuerpo, con todo mi ser, que es suyo, toda yo, nada más, nada menos... Todo está en equilibrio cuando son sus manos las que me ayudan a caminar. Todo está en su sitio, como debe ser, como siempre debió ser y como debería ser, por primera vez.
Y no, no, nunca imaginé tanto... Ni siquiera, no... Nunca tuve la oportunidad de escribir tanto, y de no escribir a la vez. Porque es demasiado lo que tendría que relatar, y prefiero vivirlo, amarlo... prefiero vivirle, amarle, entregarle todo, igual que él hizo y hace conmigo.
Ahora sé que no me hace falta tanto saber, tanta razón, porque lo verdaderamente importante no reside en la cabeza, aunque adore la sintonía que adquiere con el corazón desde que él la supo escuchar; ahora sé que no me importa en exceso la opinión de los demás, que la vida no tiene frenos, sólo distintas velocidades que hay que saber llevar; ahora sé que hay un lugar donde nada más importa y no hay preocupaciones, y que ese lugar puede estar en cualquier parte, y sé, además, que hogar sólo hay uno, y ese son sus brazos y su pecho. Sé, sí, pero sobretodo siento.
No hace mucho que apareció en mi vida y sin embargo llevaba esperándole y conociéndole toda ella, y no hace falta decir que le brindo todo lo que me queda, todo, porque es suyo, y siempre lo fue, siempre lo fui. Siempre tuya.
También sé que aún nos quedan muchos kilómetros por hacer y muchas locuras por crear, y eso es la mayor oportunidad que me han dado nunca. Porque por primera vez tengo claro, si no el rumbo, al menos el sueño compartido hacia el que nos dirigimos los dos, y el rumbo, como el camino, se hace al andar, y nosotros lo viviremos, lo vivimos, día a día.
Como decía, nunca esperé que la vida fuera tan agradecida. Y soy yo ahora la que no puede parar de dar gracias... y de seguir pidiendo que, por favor, esto no sea un sueño, aunque si lo fuera, y él lo sabe tanto como yo, prefiero seguir durmiendo... toda la vida.

martes, 10 de mayo de 2011

Libélula.


Déjame ser quien ilumine tus noches, aleteando despacio a tu alrededor hasta que el sueño te venza.

Déjame ser el color de tu vida, reservando siempre un pincel para cuando lo necesites. Y si ni siquiera encuentras un lienzo donde pintar, déjame que te muestre el mundo, y pintemos juntos.

Vuela... vuela conmigo, después de todo, tú eres quien me ha dado las alas. Y cuando roces las nubes, a mi lado, recuerda que mi cielo eres tú, y no lo olvides nunca, ni cuando llueva, porque también entonces habré repartido mi esencia en cada gota para poder acariciarte.

Tú también eres yo.

Últimamente no tengo tiempo para escribir. Pero si lo tuviera sería de ti.
¿Sabes? Últimamente salgo a la calle y no me hacen falta los cascos para escuchar música. Me fijo en las personas, sobretodo, últimamente, en los niños pequeños. Y les sonrío. Y me devuelven la sonrisa. Ellos son cómplices de mi felicidad.
Últimamente no me importa que llueva y tampoco me dan miedo los truenos. Prefiero compararles con los estallidos de risa en los que explota mi cuerpo cuando me haces cosquillas. ¿Y el frío? El frío no existe, es sólo carne de gallina en mi piel cuando decides recorrerla con esos labios tuyos... míos. Últimamente no, no hay frío, todo es cálido.
Cuando me acuesto en la cama y percibo tu olor, últimamente, duermo en paz, serena, volando contigo para unir nuestras alas. La distancia que nos separa es sólo terrenal, en realidad no existe, somos uno. Y últimamente incluso tu olor es el mío, y mi pelo huele a tus suspiros.
El viento no consigue, últimamente, derrumbar casas de cuento, ni castillos en el aire, ni fantasías de altos vuelos. No. Últimamente empuja con suavidad, con mimo, todo eso, para hacerlo real y a la vez para seguir vislumbrando el camino mientras florecen las rosas.

Últimamente...


Desde que tú has llegado a mí, el últimamente se convierte en vida, y pido que sea un siempre, y que la vida siga siendo vida como desde que empezamos a conjugar unidos el verbo vivir.

Tú también eres yo. Tú me haces ser una Rosa.

miércoles, 4 de mayo de 2011

:)



Desde tan pequeña...
Luchando (en gerundio) por los sueños.

lunes, 25 de abril de 2011





Mariposas con alas en la barriga, en la cabeza, en las mismas alas, en la misma esencia... en mí, en ti.
Y cómo vuelan...

martes, 19 de abril de 2011

Lluvia de Abril.


¿Cómo se puede añorar el olor de la lluvia mientras está lloviendo?

Alomejor es necesidad de dejar de entonar melodía por un día, sólo por un día, y ser simplemente acorde con el chaparrón, sólo, sólo, por un día... un día. Y llover.
Y oler.

Odios sin diástoles.

Desde aquí te escribo, reina de labios rojos. Tenía tanto que decirte que no dije nada. Y este es el método de remendarme, ese que tan bien conoces.
Estás lejos ahora, tanto que los paisajes cercanos que sitiamos han quedado perdidos en una lejanía que es incluso más palpable que tú. ¿Dónde estás? Quizá esa debería haber sido la pregunta que tendría que haberte hecho el último día, antes de verte partir sin retorno. Pero no lo hice, no hablé.
No obstante me creo yo, soberbio y domador del silencio, con derecho a preguntarte dónde estás sabiendo de antemano que el viento nunca respondió preguntas, y que la vida jamás proporcionó las preguntas adecuadas. ¿Será ésta una más de esa lista? Puede que no importe dónde estás... Pero es la única salida que ve mi mente frágil para abandonar el cuchillo de saber demasiado bien donde no estás.
Te has llevado mi llave de vivir y no la encuentro. Tampoco puedes responderme dónde la has escondido porque hace mucho tiempo te dije, sin ningún atisbo de imaginación, que esa llave sólo abría desde que encontré su puerta, que llevaba tu nombre. Así que olvida lo que he dicho, no necesito saber si la has escondido, porque sé que te la has llevado contigo. Y no te confundas, no la quiero de vuelta, ni siquiera a ti, porque jamás debiste irte.

Estoy enfadado y arrepentido. ¿Pueden conjugarse ambos sentimientos? Sí, yo los conozco. No puedo perdonar tu marcha y sin embargo me considero culpable de seguir respirando sin tu aliento. Cada día el despertador entona un sonido estridente que me recuerda que tu mano no va a estar para acallarlo. El agua de la ducha siempre está fría, y como sólo he de hacer una tostada, no hago ninguna.
Algunos afirman que estoy más delgado, yo prefiero no usar los espejos, me parecen menos útiles que nunca al no conseguir de ellos ni tan siquiera el reflejo de la luz.
No sé si consideras correcto o no que prefiera vivir contigo sin ti, yo no, pero no puedo no hacerlo. Te has dejado aquí tu presencia, a pesar de haberte llevado todo. Prefiero pensar que se te olvidó a que lo hiciste adrede. O no... siendo sincero prefiero pensar que lo hiciste adrede, que aún me queda algo propiamente tuyo y no robado.
No, no, no pienses que estoy estancado, es tan sólo que no tengo pies para pensar ni cabeza para caminar. Puede que empiece a confundir las cosas y que las cambie de sitio, pero aún me sé de memoria los lunares de tu cuello, la medida de tu zapato, el número 175 rouge de labios que utilizas, el sonido de tu risa cuando es sincera, las veces que compruebas en tu bolso si lo llevas todo antes de salir, las cicatrices de tu piel y las tonalidades de tus ojos acorde a tu estado de ánimo. ¿Me dejas adivinar algo? Ahora brillarían demasiado como para tratarse de un catarro, que es lo que afirmabas cuando querías que alguien no descubriese que habías estado llorando.

Te echo de menos. Y echo de más tener que hacerlo.
En serio... ¿dónde estás? ¿Has decidido volar hacia los sueños que tenías en parajes inhóspitos? ¿Has escogido aquellas rutas tan bien trazadas en tus mapas mentales? Quizá hayas ido a visitar las estrellas, quizá por eso te diste cuenta de que tú eres una de ellas y decidiste brillar.

Te odio tanto… que ni siquiera puedo odiarte.  Pero eso ya lo sabes, y ya lo sabías cuando te fuiste.  Aunque entiende y perdona que ahora sólo odie tu ausencia y la corona vacía que has dejado en mi día a día.

lunes, 18 de abril de 2011

De dones y fines, de sueños y resultados... Y más sueños.

http://www.intereconomia.com/blog/excelencia-literaria/relato-hielo-diciembre-20110121

http://www.intereconomia.com/blog/excelencia-literaria/relato-al-compas-musica-20110413

http://www.intereconomia.com/blog/excelencia-literaria/articulo-nombre-propio-20110224

Escribir al fin y al cabo, por mucho que a veces sea un ejercicio de introspección, es también una mirada al mundo que espera ser devuelta... Y cuando alguien se emociona con tus palabras, y no sólo eso, sino que se molesta en hacértelo saber con unas suyas propias, es... simplemente el fin deseado, el mayor empujón que existe en esta "profesión" (aunque no me guste llamarla así)

Escribir... Siempre se trata de escribir.

La caja de la Vida.


Agárralo, déjalo fluir... cada instante.
Atrápalos, déjalos volar... los sueños.
Písalos, moldéalos... los miedos.
Sécalas, que sólo las verdaderas humedezcan... las lágrimas.
Recuérdalas, genéralas... las sonrisas.
Vive... vive... la Vida.

sábado, 9 de abril de 2011

Ahora...

Playa sin playa. Es curioso...
Como yo, ahora.
Se oye el murmullo de las olas sin olas...
Como yo, ahora.
Se oyen los claxons sin coches...
Como yo, ahora.
Se ven luces en ventanas sin casas...
Como yo, ahora.
¿Cuántas almas solitarias escucharán también el silencio en una noche de verano sin verano como ésta, ahora... como yo, ahora...?

viernes, 1 de abril de 2011

Love Actually

"La opinión general da a entender que vivimos en un mundo de odio y egoísmo, pero yo no lo entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico pero siempre está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios, novias, viejos amigos... Cuando los aviones se estrellaron contra las torres gemelas, que yo sepa, ninguna de las llamadas telefónicas de los que estaban a bordo fue de odio y venganza. Todas fueron mensajes de amor. Si lo buscárais, tengo la extraña sensación de que descubriríais que el amor en realidad, está en todas partes."


domingo, 27 de marzo de 2011

Mar sin sal.

Llevo bastante esperando a que me llames. El móvil me acompaña incluso para dormir, por si acaso. Pero el teléfono no suena.
No, no suena.

Sé que me dirías que me necesitas. Que me echas tanto de menos que te duele respirar. Que tienes tanta pasión en los dedos que va a explotar, y lleva mi nombre.
Me dirías que el jazz ya no suena tan melódico y que más bien te parece triste y te suena a gris.
Que cuando llueve ya no sientes ganas de correr y ser el enamorado Gene Kelly en un Cantando bajo la lluvia propio, sino que abres tu paraguas y te fundes con el resto de almas caladas hasta el corazón.
Que recorriste solo la orilla del mar y las olas susurraban mi nombre tanto que acabaste por garabatearlo en la arena con el pie. Después no te atreviste a borrarlo, simplemente permaneciste quieto dejando que se lo llevase la marea. Porque sabes que la sal cura las heridas.
Que ya no miras las estrellas ni les guiñas un ojo tras pedir un deseo, no sea que todas dejen de brillar debido a tu apagón sentimental.

Me preguntarías si a mí las sábanas no me hablan de ti, si al despertarme no me invade el blanco y negro de una película de Chaplin pero sin humor, si no me cantan las flores y me huelen los pájaros, si la Gioconda no llora, y si no me parece que todo está al revés.

Afirmarías con rotundidad que mi conversación siempre fue tu mejor lazo a este mundo, y confesarías que cada una de mis metáforas era como el primer helado de verano, ese que sabe más rico. Sin embargo, añadirías a tu confesión que, a pesar de todo, nunca podría igualarte y estallarías en carcajadas con un sonido limpio, puro, verdadero.
Después te quedarías en silencio escuchándome respirar, porque así es como te calmas. Sabrías al instante que estoy sonriendo y reirías de nuevo, esta vez suave y acompasadamente, sin querer romper la magia del momento.

Me susurrarías que la vida solo es vida conmigo. Que no te has vuelto a atrever a intentar tocar el cielo con la punta de los dedos porque todas las nubes te parecen demasiado grandes, demasiado pequeñas… demasiadas sin demasiado.
Que tiraste Amélie porque ya no querías soñar. Que regalaste a James Brown porque ya no parecía tan sencillo aquello de sentirse bien. Y que no volviste a abrir Shakespeare porque fue en los márgenes de sus hojas donde te escribí la primera vez.
Seguirías acordándote de que es una de mis grandes inspiraciones… igual que tú. Y también de que mi mayor obstáculo siempre fue el miedo, asegurando que es lo mismo que en ese momento me impide echar a correr en tu búsqueda.

Me quedaría callada, siendo yo en ese instante la que necesitaría calmarse. Y, de repente, oiría de fondo el ruido inconfundible del ascensor de mi edificio. El corazón latería a mil revoluciones por minuto, la sangre golpearía los oídos, los pies desearían correr sin tener fuerzas para andar, los ojos se moverían de un mueble a otro hasta llegar a la puerta donde… “¡Din don!”

 Y, sin embargo, el teléfono no suena. No, no suena.


jueves, 24 de marzo de 2011

Versos con sal.

Que el aire es tu aire
y el fuego es tu fuego,
que sé buscar los cuatro elementos
en las orillas de tu cuello.

Que estas astillas de este mar revuelto
son sólo esbozos de un viento
que nunca del todo derriba, 
sólo apostilla
que hasta el mar más fuerte también tiene vida.

martes, 22 de marzo de 2011

Cálida.

Le acaricia la cara... 
Puede sentirlo, olerlo, respirarlo. Puede notar el tacto de las finas hebras que hemanan verdes y a rayas sobre la tierra sobre la que se posa, o sobre la que vuela, o sobre la que se posa y vuela.
Puede sonrojar sus mejillas como si los rayos de aquél astro rey estuviesen fijándose en ella, solamente en ella. Y acurrucarse en él, libre, reina también, y única. 
Le acaricia la cara...
Aún queda un poco, pero el verano comienza ya a llamar a la puerta de sus sueños.

Lenguaje...


¿Cómo te defines? 
¿Cómo se define uno, consigo, conmigo, con dos, con sí o con no? 
En la mía, en mi "definición" (resto de definiciones más o menos tratadas) dicen: filósofa, escritora y rubia (de bote).

Filósofa... ¿de qué? ¡De la vida! "No entiendo qué es la Filosofía"- Pues no la definas, no me definas. Yo no cuento, ni sumo, ni resto, ¿por qué vosotros filosofáis en vez de economizar vuestras definiciones? 
No es cuestión de diccionario, es cuestión de espíritu.

Escritora... ¿sobre qué? ¡Sobre la vida! "No entiendo para qué sirve..." Para todo, y entonces también para nada. Pero no se puede definir sin vivir, porque esto se respira, se vive. Quien no nota el latido del mundo en un lápiz, no sabe definir la sangre que impulsa. 
Yo no estudio fórmulas, formulo el universo que las crea. ¿Por qué vosotros criticáis en vez de analizar la satisfacción en estadísticas?


Rubia... ¿y qué?


¿Cómo te defines?
¿Cómo se define uno, consigo, conmigo, con dos, con sí o con no?
En la mía...
Rosa.

domingo, 20 de marzo de 2011

Respirándote.

Busco poemas, frases, cuentos... algo que pueda mostrarte una pizca de todo lo que me haces sentir, ser, ver, Vivir.
Y me encuentro con el no encontrar nada por tener todo que mostrarte y nada que sea capaz de igualarlo. 
Algo sí que he de decir y que lo oí hace muy poco, y es que cuando algo te gusta, te gusta en serio, es mejor no decir nada para no romper con la sinceridad del momento. Pero yo no hablo de momentos, ni siquiera de gustar. Yo hablo de mi vida, tu vida... la nuestra, amar. Y es que es eso... Te quiero. Y no encuentro poesía más bonita que esa.

Imperativo.

Sostenía un globo, como cuando era pequeña. Siempre le habían dicho que existía un país especial, un mundo allá en los cielos inmensos, cerca del cielo de los perros, donde los globos se quedaban a vivir. Así que ella los soltaba sin miedo y siempre se quedaba mirando como estos ascendían y avanzaban hacia su hogar real… De alguna forma, pensaba, estaba dejándoles libres.
Cuando creció y supo que no era más que una ilusión de la infancia, se dio cuenta de que, aunque mentira, era una de las historias más bonitas que jamás le habían contado. Las metáforas… Esa libertad, ese preferir que algo se aleje porque así será libre, será feliz, será inmenso, será su ser… Sus manos antes pequeñitas adoraban sostener los globos, pero aún adoraban más tener el poder de soltarlos y que el aire iniciase su viaje hacia su particular e infantil Nunca Jamás.
Ya no era una niña, por supuesto, pero en su alma seguía la creencia de sostener pero no atar. Sabía, además, que había ocasiones en las que había que dejar ir… había que saber decir adiós. Y en ese momento, mientras sostenía su globo a los veinte años, supo mirarse al espejo y darse cuenta de cómo había madurado y en quién se había convertido. Se sentía orgullosa. Y, a pesar de que estaba llorando, notaba cómo esa paz de quien sabe lo que va a ocurrir, empezaba a embargar y anestesiar sus lágrimas.
Miraba hacia delante segura de sí misma y a la vez tremendamente débil y casi infantil como desde hacía mucho tiempo… Pero era consciente, era muy consciente, y quizá ese fuera el problema, el aliciente, la solución, el empujón que le faltaba. Dio un paso hacia delante temblando, cogió aire y mirando al cielo soltó el globo.
Permaneció largo rato callada, estructurándose a sí misma, y escuchando a su cabeza y a su corazón que le hablaban en sintonía. Mientras tanto, inconscientemente, sus manos decían adiós a una etapa y esperaban que aquél globo también llegase a su hogar real, que alcanzase su libertad, aunque ya no creyese en las historias de niña…

sábado, 19 de marzo de 2011

El último otoño.

Se sentó en el banco de siempre. El día era nublado y hacía algo de viento que transportaba las hojas de aquí y allá en un vaivén sin ningún tipo de sincronización. Una vez tuvo el sueño de enseñar a bailar al otoño, pero acabó por descubrir que los viejos no bailan. Bien lo sabía él.
Llevaba su sombrero marrón en la mano. Su textura era áspera y los dedos se le encajaban en los agujeros cada vez más grandes. Podía contar, si quería, la biografía de cada uno de ellos: su inicio, su nudo, y su “deshilache”… Incluso podría haber hecho un libro de poemas dedicado a ellos, pero eso de la literatura estaba hecho para los listos con gafas de pasta. Él solo sabía que un agujero podía significar el adiós de una mujer, un trabajo mal pagado y demasiadas hojas caídas en la misma acera; de hecho, en esa misma acera.
Se pasó la lengua por los labios secos y muy finos. Enfrente el riachuelo le susurraba en voz baja lo que él no quería decir, y la gente caminaba con prisas, embutidos en sus abrigos como si quisieran descubrir dónde se había escondido el verano. Apretó aún más los bordes del sombrero. ¿Qué iba a saber esa gente de lo que es un anochecer con la vida misma? El viento, el río, el cielo… y uno mismo. Él lo había hecho en tantas ocasiones que, si quisiera, también podría escribir un libro de poemas sobre eso.
Notó un agujero nuevo, todavía pequeño, y bajó la mirada hacia donde se encontraban sus manos. Eran débiles y estaban cubiertas de arrugas. Al igual que el sombrero habían perdido color y algunas manchas las volvían desiguales. Esa era la última señal. Ese nuevo agujero indicaba que el sombrero había vivido demasiado…
Se levantó despacio y se acercó a la barandilla que limitaba el río. Su mano izquierda sostenía el sombrero marrón y repasaba su contorno inconscientemente en señal de despedida. Una ráfaga de viento repentina quebró sus finos dedos e impulsó hacia el río el sombrero, que se fue volando mientras describía órbitas fantásticas, como si siguieran el compás de una canción. Él contempló el espectáculo fascinado hasta que, por fin, el sombrero se posó sobre el agua y desapareció de su vista. Entonces se dio la vuelta y comenzó a caminar. Tenía miedo, mucho miedo, pero sonreía. Había descubierto que el otoño sí que sabe bailar.